No todo el amor
Iván Quezada
$ 8.000
La casa de Quezada y su encierro existen en todas las ciudades del mundo. En su Valparaíso, en Berlín o en Ámsterdam. Su obra podría leerse en chino mandarín, alemán o flamenco. “Hoy no veré a nadie, salvo el recuerdo de mi sombra... Una cuarentena es lo más parecido a un sepulcro…Como nunca el tiempo es un número… En mis sueños nadie me habla… Las mascarillas se parecen a morir asfixiado / con una almohada… ¿Qué hacer ahora?, se pregunta. Cuando se resfría, el mismo responde: “Esta noche dormiré en un ataúd / para adelantar el trabajo”. Todos reconocerían sus palabras y las harían propias en Pekín, Granada y Grenoble.