La elegancia animal
Bertrand Prévost
$ 26.200
Con frecuencia, el pensamiento se activa por preguntas que parecen las más ingenuas: ¿a qué se debe el hecho de que apreciemos tanto la belleza exterior de los animales, mientras que en su interior los notemos tan poco “vistosos”? ¿Qué nos dicen esas hazañas de la apariencia, en colores y motivos, en pelajes, plumajes, caparazones y pieles que nos llenan de asombro y que muchas veces implican, para el propio animal que los porta, un peligro o una desventaja en la “lucha por la vida”? ¿En qué sentido podemos hablar de una elegancia animal?
Impulsado por estas preguntas, Bertrand Prévost se lanza a pensar lo inusitado: una cosmética animal. Para ello se vale de los estudios de un eslabón perdido de la etología, el zoólogo suizo Adolf Portmann. A lo largo de su obra, Portmann descubre que lejos de ser una pieza decorativa y secundaria, el atavío animal, su vestuario, su imagen, es un elemento clave en su forma, o en otras palabras, que la forma animal es su apariencia misma. Como creían los estoicos, lo más superficial es lo más profundo.