En el final de aquel verano interminable
Gerardo Gandini
$ 24.000
Uno de nuestros juegos habituales", señala Ricardo Piglia en el prólogo de este libro, "era hablar de la novela que Gerardo pensaba escribir y de la que tenía ya la primera frase: 'En el final de aquel verano interminable...'. De a poco entendí que la novela de Gandini se concentraba -o se contentaba- en esa frase que repetía cada tanto. Era una novela conceptual, una práctica porteña de la literatura no empírica...". Gerardo Gandini no solo fue uno de los compositores, maestros y animadores más destacados e influyentes de la música argentina desde la década del sesenta, sino que fue un lúcido analista de la cultura de su tiempo. Las discusiones estéticas en la música contemporánea y su relación con otros géneros como el jazz o el rock, el agotamiento del modernismo, los "clásicos" de la vanguardia, el cosmopolitismo en la cultura argentina, la gestión cultural, la educación artística, el rol del arte en la sociedad o su constante relación con el cine y la literatura son algunos de los temas planteados en estos textos en un registro literario que apela tanto a la ironía como a la polémica abierta.
Ukiyo Ukiyo Martin Sancia Kawamichi 9789878286303 1 20 14 0,2 "Todas las primaveras, el Teatro de Burbujas del Bello Kazuo y la Bella Ike se instala en el pueblo de la pequeña Kukiko.
Hasta que un día Kazuo e Ike deciden retirarse.
Kukiko nunca consigue olvidar esa magia de su infancia.
Dos semanas después de cumplir veinte años, se reencuentra con Kazuo. El tiempo fue despiadado con su belleza. Su dentadura apenas conserva seis piezas carcomidas. Tampoco tiene pelo, camina con esfuerzo. Mientras conversan y beben un té horrible, en una casa amarilla junto a un árbol de nueces, el Viejo Kazuo la mira con su ojo bueno mientras el otro, el de vidrio, permanece oculto por la sombra.
Kukiko no puede evitar enamorarse. O quizá su amor siempre estuvo ahí, esperando agazapado a que el tiempo que los separaba se hiciera más pequeño.
Ese hombre tiene una historia para contar, al amparo de un té intomable. Hay historias de amor tan crueles como el té que no se puede rehusar, aunque obligue a contener las arcadas.
Ella no debe interrumpirlo. Puede irse, puede cerrar los ojos y dormir si se aburre, pero no debe detener el relato de su amor condenado con Ike.
En la tradición del Ukiyo monogatari, el clásico del año 1600 que enseña a disfrutar los placeres de esta vida sin pensar en mañana, Martín Sancia Kawamichi construye una historia de deseo y urgencia, donde pezones oscuros como moras, o como dátiles, o como almendras asadas, hacen estallar burbujas mágicas que deberían rebotar y abrirse paso sin romperse por pueblos o ciudades, atravesar nieves, brumas y bosques.